Burkina/Inteligencia artificial: un plan de acción de 30 000 millones de FCFA para crear 5 000 puestos de trabajo especializados de aquí a 2030
Burkina Faso pretende acelerar su desarrollo en el ámbito de la inteligencia artificial (IA) mediante una hoja de ruta nacional que abarca el periodo 2026-2030. Con un presupuesto previsto de 30 000 millones de francos CFA, este documento prevé, entre otras cosas, la creación de 5 000 puestos de trabajo especializados y la formación de 500 expertos y 140 líderes comunitarios. A ello se suma el desarrollo de 23 soluciones experimentales de IA en varios sectores prioritarios. Estas ambiciones fueron presentadas por el Dr. Yaya Traoré, secretario permanente de Innovación y Vigilancia de Tecnologías Digitales Emergentes. Esto tuvo lugar durante una conferencia celebrada el viernes 23 de octubre de 2026, en el marco de la 2.ª edición de «Le Faso Digital», una iniciativa de Lefaso.net.
El Gobierno de Burkina Faso quiere convertir la inteligencia artificial en un motor de transformación económica y social, al tiempo que refuerza la soberanía digital del país. Esta es la ambición que recoge su hoja de ruta nacional 2026-2030, presentada durante una conferencia virtual titulada «La hoja de ruta del Gobierno de Burkina Faso en materia de IA». Los debates fueron moderados por Amon Mocé Rodolphe Bazongo, emprendedor tecnológico, consultor en inteligencia artificial, gerente de Brain Machine y director de Tech Emerging Africa.
El documento, cuya elaboración requirió diez meses de trabajo y consultas, fue aprobado el 19 de junio de 2026. No obstante, según el Dr. Yaya Traoré, aún se espera su publicación oficial. Se enmarca en las 12 líneas de acción de la transición digital con horizonte en 2030, en concreto en la undécima línea de acción, dedicada a una inteligencia artificial al servicio de todos los burkineses.
La hoja de ruta también se ajusta a las prioridades del plan RELANCE y a la Estrategia Nacional de Desarrollo de la Economía Digital (SNADEN), actualmente en proceso de revisión. Su objetivo es estructurar las iniciativas públicas y privadas en torno a un ecosistema de inteligencia artificial soberano, inclusivo, responsable y competitivo.
Construir un ecosistema nacional de IA
Para hacer realidad esta ambición, el Gobierno prevé movilizar 30 000 millones de francos CFA a lo largo de cinco años. Esta dotación presupuestaria prevista se distribuirá entre cinco ámbitos de intervención. La parte más importante del presupuesto, estimada en 10 500 millones de francos CFA, es decir, el 35 %, se destinará al desarrollo y la experimentación de soluciones de inteligencia artificial. Las infraestructuras soberanas y la preparación de datos recibirán cada una 6 000 millones de francos CFA (20 %). La formación y el desarrollo de competencias movilizarán 4.500 millones de francos CFA (el 15 %), mientras que 3.000 millones de francos CFA (el 10 %) se reservarán para la gobernanza y la coordinación.
El Dr. Yaya Traoré reconoce que esta dotación puede parecer modesta en comparación con las ambiciones manifestadas. No obstante, considera que constituye una base para poner en marcha progresivamente las acciones prioritarias, teniendo en cuenta las capacidades nacionales. La hoja de ruta prevé asimismo formar al menos a 500 expertos en inteligencia artificial y a 140 líderes comunitarios, con el objetivo de fomentar la creación de 5 000 puestos de trabajo especializados de aquí a 2030.
23 proyectos de IA para hacer frente a los retos de Burkina Faso
Una de las particularidades de esta hoja de ruta radica en su enfoque operativo. En lugar de limitarse a orientaciones generales, el documento da prioridad a las aplicaciones concretas de la inteligencia artificial para dar respuesta a los problemas identificados en las políticas nacionales de desarrollo. En total, durante la validación del documento se seleccionaron 23 pruebas de concepto, es decir, soluciones experimentales destinadas a demostrar la viabilidad de una aplicación tecnológica.
Estos proyectos abordan cuatro grandes retos: la seguridad y la cohesión social, la gobernanza pública, el desarrollo del capital humano y las infraestructuras. En el ámbito de la seguridad y la cohesión social, algunas herramientas podrían permitir, en particular, detectar contenidos que incitan al odio y vídeos manipulados mediante inteligencia artificial, conocidos comúnmente como «deepfakes». El Dr. Traoré mencionó el caso de un vídeo falso en el que se atribuían comentarios de incitación al odio a un jefe tradicional, para ilustrar la importancia de desarrollar herramientas capaces de alertar rápidamente a los servicios competentes.
En materia de gobernanza pública, se están barajando aplicaciones para detectar anomalías en la contratación pública, en particular los riesgos de colusión entre licitadores. Otras soluciones podrían facilitar ciertas tareas administrativas y mejorar el acceso a la información jurídica. Los sectores de la sanidad y la educación también figuran entre las prioridades. El Gobierno baraja, en particular, herramientas de asistencia para el diagnóstico médico, sistemas de traducción para facilitar las consultas en los centros de salud y tutores inteligentes destinados a acompañar el aprendizaje.
La agricultura, el agua potable, la energía y la construcción y las obras públicas también forman parte de los ámbitos que podrían beneficiarse de estas innovaciones.
El mooré, el dioula y el fulfuldé, en el centro de las primeras aplicaciones
La inclusión lingüística ocupa un lugar importante en la hoja de ruta. El Gobierno desea desarrollar modelos de inteligencia artificial capaces de comprender y procesar las lenguas nacionales, con el fin de hacer que esta tecnología sea accesible al mayor número posible de personas. Se han seleccionado tres lenguas para la primera fase: el mooré, el dioula y el fulfuldé. Es posible que, progresivamente, se vayan incorporando otras lenguas nacionales.
Para respaldar este objetivo, el Dr. Traoré señala que se han firmado acuerdos con la Radiodifusión y Televisión de Burkina (RTB) con el fin de recopilar los datos lingüísticos necesarios para el desarrollo de estos modelos. El objetivo es, en particular, permitir que la población se comunique con las aplicaciones de IA en sus lenguas maternas. En los centros de salud, por ejemplo, una herramienta de traducción podría facilitar la comunicación entre un paciente y un profesional sanitario que no hablen el mismo idioma.
Esta orientación responde a la voluntad del Gobierno de desarrollar una inteligencia artificial accesible para la población rural, las personas no francófonas y los ciudadanos que disponen de equipos digitales modestos.
El control de los datos y las infraestructuras constituye otro pilar fundamental de la hoja de ruta. El Gobierno tiene previsto desarrollar capacidades nacionales de alojamiento y tratamiento de datos, en particular a través de centros de datos, infraestructuras en la nube y una arquitectura de gestión de tipo «Data Lake». Este sistema debe permitir centralizar, preparar y proteger la información necesaria para el funcionamiento de las futuras aplicaciones.
Según el Dr. Yaya Traoré, el objetivo es lograr que al menos el 80 % de los datos en cuestión se alojen a nivel nacional. También precisa que los datos y los modelos desarrollados en el marco de la hoja de ruta deberían permanecer bajo el control y la propiedad del Estado. El ponente destaca, a este respecto, los esfuerzos realizados por la Agencia Nacional de Promoción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (ANPTIC) y la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) para reforzar las infraestructuras y la ciberseguridad. «Las soluciones que vamos a desarrollar en el marco de esta hoja de ruta se alojarán prioritariamente a nivel nacional», aseguró.
Esta voluntad de soberanía va acompañada de una atención especial a la protección de los datos personales, a la confidencialidad de la información y a la seguridad de los sistemas.
Un marco ético para regular las soluciones de IA
El especialista subraya que el desarrollo de la IA también deberá respetar siete principios rectores. A este respecto, cita la soberanía digital, el desarrollo endógeno, la equidad y la inclusión, la responsabilidad y la rendición de cuentas, la transparencia, la protección de datos, así como una gobernanza que asocie a varias categorías de actores. Estas orientaciones se apoyarán en un marco ético denominado «Vertus», destinado a evaluar la conformidad de las soluciones de inteligencia artificial con los valores y requisitos nacionales.
El dispositivo hace especial hincapié en la equidad, la transparencia, la seguridad, la participación ciudadana y la utilidad de las aplicaciones. También prevé dar prioridad, siempre que sea posible, a soluciones que funcionen sin conexión a Internet y en dispositivos de gama básica. Antes de su despliegue a gran escala, las aplicaciones deberán pasar por fases de experimentación en entornos controlados, denominados «sandboxes» reglamentarios, con el fin de evaluar su funcionamiento y sus posibles riesgos.
En el plano institucional, se prevé la creación de un Consejo de Inteligencia Artificial para garantizar las orientaciones estratégicas y las decisiones interministeriales. Aún está por determinar si dependerá de la Presidencia de Burkina Faso o de la Presidencia del Gobierno. Por su parte, el Ministerio encargado de la Transición Digital se encargaría de la coordinación operativa, con el apoyo de puntos focales en las distintas estructuras implicadas.
El Dr. Yaya Traoré explica que las autoridades han optado deliberadamente por un documento operativo, basado en los problemas prioritarios de Burkina Faso y en las soluciones que podrían dar respuesta a los mismos. También recuerda que el país ya cuenta con la SNADEN, cuya revisión debe tener en cuenta las tecnologías emergentes, en particular la inteligencia artificial y la cadena de bloques. El objetivo es, por tanto, evitar la multiplicación de estrategias distintas y dar prioridad a un marco nacional coherente para el desarrollo digital.
El ponente invitó, además, a los investigadores, las empresas tecnológicas, los profesionales del sector digital, las organizaciones y los ciudadanos a contribuir a la mejora y la puesta en práctica de la hoja de ruta. En este sentido, valoró positivamente la participación de los expertos burkineses de la diáspora en su elaboración.
Una aplicación progresiva hasta 2030
La hoja de ruta prevé, por tanto, una implantación en varias fases. El año 2026 se dedicará al lanzamiento y a los preparativos. El periodo 2027-2028 debería permitir acelerar el desarrollo de las primeras aplicaciones, especialmente en las lenguas nacionales, la sanidad, la agricultura y la educación. La última fase se dedicará a la ampliación a gran escala de las soluciones que hayan cumplido los requisitos técnicos, éticos y de seguridad. También se prevé una revisión del documento en 2028 para tener en cuenta los avances tecnológicos y las nuevas necesidades.
No obstante, el Dr. Traoré reconoce varios riesgos que podrían frenar la puesta en práctica de este proyecto. Cita, en particular, la calidad insuficiente de los datos disponibles, las dificultades de conectividad y las averías en las infraestructuras de algunas zonas rurales, así como la dependencia excesiva de los socios técnicos y financieros. A pesar de estos retos, considera que la voluntad política y la movilización de las competencias nacionales constituyen bazas para llevar a buen término esta transformación.
A través de esta hoja de ruta, Burkina Faso aspira así a pasar del simple uso de la inteligencia artificial al diseño de soluciones nacionales capaces de responder a las necesidades de la población. Ahora queda por traducir las ambiciones anunciadas en logros concretos, accesibles tanto para las administraciones y las empresas como para los ciudadanos de las zonas más remotas del país.
Fuente: lefaso.net/


