Burkina Faso/Autonomía de las mujeres y finanzas digitales: Orange Money, en el centro de una revolución silenciosa

Publicado el 27/08/2026 | La rédaction

Burkina Faso

A veces basta con un simple móvil para derribar barreras que creíamos insuperables. En los mercados, los restaurantes de barrio, los quioscos o los puestos de fruta de Uagadugú, se está produciendo una revolución discreta. No hace ruido, pero está transformando profundamente el día a día de miles de mujeres. Esta revolución se llama inclusión financiera. Durante mucho tiempo, gestionar un negocio significaba guardar la recaudación del día en un trozo de tela o en una cartera poco segura, ir a la caza de cambio, cruzar la ciudad para pagar a un proveedor o incluso renunciar a una venta por falta de cambio. Hoy en día, basta con un simple pago a través de Orange Money para asegurar unos ingresos, pagar a un socio a distancia o desarrollar un negocio sin salir del propio local. Más allá de la tecnología, se está imponiendo progresivamente una nueva forma de libertad económica.

En varias localidades de Burkina Faso, las mujeres recurren cada vez más a las transacciones electrónicas para desarrollar sus actividades. Propietarias de restaurantes, vendedoras de verduras, frutas, zumos, pasteles, etc., son muchas, sobre todo en Uagadugú, las que recurren a Orange Money como socio de confianza para proteger su caja o evitar pérdidas de ingresos.

Son las 13:00 horas de este viernes 31 de julio de 2026 en el «Restaurante chez Tantie propre», situado a un paso de la Comisaría Central de Uagadugú. La hora del almuerzo está en pleno apogeo. Desfilan los platos de attiéké con pescado, de tô y de arroz con manteca, al igual que los clientes. Entre ellos, Alima Ouédraogo, una joven vendedora ambulante, termina su comida. A la hora de pagar, no saca ningún billete de su bolso: su teléfono es suficiente. Unos segundos más tarde, se valida la transacción de pago con Orange Money. El gesto parece trivial. Pero para Assita Touré, propietaria del restaurante, simboliza sin embargo un cambio importante del que ella misma forma parte gracias a la confianza que ha depositado en Orange Money desde 2024: «Las monedas se han vuelto escasas, incluso los billetes. No es nada fácil. Imagínate a un cliente que compra 1 000 FCFA y te da 10 000 FCFA. No solo el tiempo que se tarda en buscar el cambio retrasa a los demás, sino que, lo que es peor, hay muchas posibilidades de que no lo encontremos. Por eso se ofrece al cliente la posibilidad de pagar su factura a través de Orange Money», explica. Enseguida se dio cuenta de que esa simplicidad beneficia tanto a su negocio como a sus clientes. Ahora anima a quienes aún no tienen cuenta a dar el paso por la facilidad de las transacciones y la sencillez de los pagos instantáneos, rápidos y seguros.

«Cuando llegan y me explican que no tienen una cuenta de dinero electrónico o que prefieren el dinero en efectivo, les aseguro que, con las transacciones electrónicas, sobre todo con Orange Money, los problemas son cosa del pasado. Muchos de mis clientes han venido a darme las gracias tras abrir la cuenta», comenta satisfecha. Para ella, Orange Money ya no es solo un medio de pago, sino una herramienta que le facilita la vida. Unos kilómetros más allá, frente a la sede de Faso Mêbo, Segdi Lompo, vendedora de pasteles, ya no deja que los clientes se vayan por falta de cambio.

La caja se convierte en una cuenta segura

Dispone de una cuenta comercial de Orange Money para atraer a los clientes que prefieren ahorrar tiempo cuando salen a la calle. Son las 16:10 h; cuando llegamos, la señora Lompo se puso de pie para ordenar cuidadosamente sus productos en montones de cinco (05). Los precios son de 100 F y 250 F. Se ve claramente que tiene la tarjeta comercial de Orange Money. Con una amplia sonrisa, explica que, gracias a la cuenta de Orange Money, puede controlar las entradas y salidas de su caja.

«Antes perdía clientes por culpa del dinero en efectivo. Ahora mi caja registradora es mi cuenta de Orange Money. Ya no tengo que correr a buscar cambio, controlo mejor mis ingresos y mis clientes están satisfechos», argumenta. Esta frase resume por sí sola una de las principales transformaciones que ha traído consigo la financiación digital. La recaudación del día ya no está expuesta a riesgos de robo o pérdida, sino que está a salvo. Para miles de comerciantes, esta evolución supone mucho más que una simple comodidad. Constituye una auténtica palanca de autonomía financiera que cambia vidas.

Para Nelly Kondé, esposa de Sombié, secretaria general de Orange Money Burkina Faso, la inclusión financiera va mucho más allá de la cuestión del pago digital. «Gestionar unos ingresos no es solo recibirlos. Es poder conservarlos de forma segura, transferirlos al instante, hacerlos rendir y decidir libremente cómo utilizarlos. Es esta autonomía financiera, a menudo discreta pero profundamente transformadora, la que ponemos en manos de las mujeres burkinesas», afirma. Destaca tres beneficios principales. El primero es la seguridad: las comerciantes ya no se ven obligadas a transportar su recaudación, con el riesgo de robo o pérdida que ello conlleva. El segundo es la trazabilidad: cada transacción deja un rastro y permite un mejor seguimiento de los ingresos y los gastos.

El tercero es la apertura: una comerciante con su puesto en Koudougou ya puede pagar a su proveedor en Uagadugú sin moverse de su puesto.

Otro hecho importante es que la directora general de Orange Money Burkina Faso se ha mostrado convencida de una cosa: «Ninguna mujer burkinesa, esté donde esté, sea cual sea su nivel de estudios o su actividad, debe sentirse excluida de la revolución de los pagos digitales». Esto supone para ella ampliar la red de Orange hasta las aldeas más remotas, diseñar productos que respondan realmente a las necesidades de las mujeres y hacer de la educación financiera un esfuerzo permanente, en lugar de una campaña puntual».

Una puerta de entrada a otros servicios financieros

Para Nelly SOMBIE, la cuenta Orange Money representa una puerta de entrada a otros servicios financieros a los que un sector de la población no tenía acceso: «La ambición más profunda del dinero electrónico: ser un primer paso hacia un ecosistema financiero completo. Una cuenta Orange Money, a la que se ingresa y de la que se retira dinero con regularidad, genera un historial que se convierte en una identidad financiera para unas mujeres que, hasta hace poco, no existían para ninguna entidad bancaria».

Esta identidad abre progresivamente el camino hacia el ahorro formalizado, hacia productos de microcrédito adaptados a los ciclos de actividad de las mujeres —a menudo cortos o estacionales— y, en el futuro, hacia soluciones de seguros accesibles, diseñadas para proteger una actividad informal frente a los imprevistos. Para ella, «es precisamente ahí donde reside la ambición más profunda de Orange Money Burkina Faso. Avanzamos por este camino forjando alianzas con instituciones financieras y actores del sector de las microfinanzas, convencidos de que ningún operador puede, por sí solo, lograr la inclusión plena: esta se construye entre todos, como un granero comunitario».

La promesa de la interoperabilidad

Para Orange Money, la interoperabilidad es la promesa de que el dinero de una mujer ya no quede confinado a un único canal. Hoy en día, una usuaria puede toparse con barreras invisibles entre su cuenta móvil y la cuenta bancaria de su proveedor, entre su operador y el de su clienta en otra región, o incluso en un país vecino.
Cada puente que se tiende entre estos sistemas —en particular con los bancos, así como con otros actores de las microfinanzas— supone una barrera menos para una mujer emprendedora cuya actividad, por su parte, no conoce estas compartimentaciones. Se trata de un reto que la BCEAO ha comprendido y que defendemos con convicción, sobre todo a través de los proyectos regionales de la plataforma interoperable de sistemas de pago en la Zona UEMOA, impulsada por el Banco Central de los Estados de África Occidental, porque una economía que quiera incluir plenamente a sus mujeres no puede permitirse fragmentarla en sistemas que no se comunican entre sí.

Reforzar la confianza de las mujeres

Esta inclusión pasa también por la confianza, que constituye el principal activo de un servicio financiero. Orange Money Burkina Faso refuerza continuamente sus medidas de seguridad para proteger mejor a las usuarias frente a los intentos de estafa. Mensajes de sensibilización difundidos en lenguas nacionales, sistemas de detección de operaciones sospechosas, la simplificación de los procedimientos de denuncia o incluso la imposibilidad de utilizar la fecha de nacimiento como código secreto: todas estas medidas tienen como objetivo aumentar la seguridad en el uso del servicio.

Iniciativas que responden a situaciones muy reales

Assita TOURE, propietaria del restaurante «Tantie propre», reconoce haber sido víctima de un cliente malintencionado que le afirmó haber realizado un pago sin que este se hubiera abonado realmente en su cuenta. Desde entonces, comprueba sistemáticamente cada transacción. Una vigilancia que complementa los mecanismos de protección establecidos por Orange Money Burkina Faso.

Cuando el analfabetismo deja de ser una barrera

Una de las mayores victorias de esta transformación es, sin duda, esta: no deja a nadie atrás. A la salida de la Agencia de Información de Burkina Faso, Aminata OUEDRAOGO vende fruta. Desde principios de 2025, utiliza una cuenta comercial de Orange Money. En esta tarde del 31 de julio, alrededor de las 17:00, los usuarios se apresuran a regresar a sus hogares. Algunos se detienen para comprar naranjas a la señora Ouédraogo. Para ahorrarse el cambio, Salif Kientega, un usuario de la carretera, recurre a la transacción electrónica a través de la cuenta comercial de Orange Money de la comerciante. «Tengo prisa porque amenaza con llover. Prefiero los pagos instantáneos a hacer que la señora tenga que ir corriendo a buscar el cambio, que no está segura de tener. Tengo una cuenta de Orange Money y, junto con la suya, la operación sale perfecta. Es sencillo, fiable y rápido», confiesa. La señora OUEDRAOGO experimenta de primera mano la realidad de la inclusión financiera con Orange Money: «Aunque no tenga estudios, utilizo una cuenta comercial de Orange Money para satisfacer a mis clientes».

Esta frase resume por sí sola la ambición que persigue Orange Money Burkina Faso. Dado que la inclusión financiera no puede estar reservada únicamente a las personas con estudios, la entidad invierte en educación financiera de proximidad. En muchos casos, las mujeres analfabetas rompen barreras y se interesan cada vez más por los pagos instantáneos. Para mejorar sus conocimientos financieros y digitales y permitirles utilizar estos servicios con total seguridad, Orange Money Burkina Faso ha tomado el toro por los cuernos. Para la secretaria general, la educación financiera es la condición indispensable para una inclusión sostenible. En la zona de actividades comerciales y administrativas, Mariam ILBOUDO vende zumos. En su nevera portátil, un código QR de Orange Money permite a los clientes pagar al instante sus compras. «Desde que utilizo Orange Money, nunca he tenido ningún problema con las transacciones. No puedo sino dar las gracias al operador por la confianza depositada en sus clientes y por las diferentes medidas adoptadas para garantizar la fiabilidad y la seguridad de las transacciones», exclama.

En la misma línea, considera que, si los pagos instantáneos no existieran, habría que crearlos sin falta. Por eso anima a otras mujeres que dudan a dar el paso y ponerse en contacto con los responsables de Orange Money Burkina Faso. Su testimonio coincide con el de Assita, Segdi, Aminata y miles de mujeres más.

Al fin y al cabo, todas cuentan la misma historia: la de una actividad que se ha vuelto más sencilla, unos ingresos mejor protegidos, un comercio más dinámico y una mujer que cada día gana un poco más de autonomía. En Burkina Faso, la inclusión financiera ya no es solo una ambición. Se vive a diario, en los mercados, en los restaurantes, en los quioscos, en las tiendas de barrio e incluso en las aldeas más remotas.

Orange Money Burkina Faso, actor clave de las finanzas digitales y única entidad de dinero electrónico autorizada por el Banco Central de los Estados de África Occidental en Burkina Faso, persigue este objetivo: garantizar que ninguna mujer quede excluida de la revolución de los servicios financieros digitales.

Fuente: lefaso.net/


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